Cuántas veces no hemos visto en la televisión o en el cine historias de amor que terminan porque la rutina los separó. Lo primero que viene a la mente es: “eso no me va a pasar a mi”, pero lo peligroso de caer en la repetición radica en que es un patrón tan habitual que no nos damos cuenta hasta que ya es muy tarde.

Es un virus que se infiltra poco a poco en nuestra vida y es muy difícil de eliminar. Son muchos factores los que influyen pero también hay ciertos indicios para saber si estás pasando al lado gris de tu relación:

Caer en la rutina

No hay nada que grite más “aburrida” que caer en la rutina. Hacer siempre lo mismo, a la misma hora, del mismo modo.

Es sumamente peligroso acostumbrarte y repetir patrones de conducta, poco a poco esto le quita lo divertido a la relación y a la vida.

Nada inesperado

De la mano con el punto anterior, no le das oportunidad a lo inesperado. Prefieres una agenda a un plan de último momento. te da miedo explorar lo desconocido.

Miedo a salir de la zona de confort

Puede ser que no te guste hacer algo diferente a lo que ya conoces por miedo a no saber qué va a pasar, pero los riesgos son divertidos y traen experiencias enriquecedoras.

Poco entusiasmo

Cuando tu novio decide ponerse creativo y espontáneo, en lugar de celebrar la iniciativa tú no demuestras alegría alguna.

No te gusta salir

No tiene nada de malo quedarse en casa después de un día largo. Sin embargo, hay muchos lugares para explorar y conocer. No tiene que ser un lugar alocado ni tratarse de estar afuera toda la noche, hay para todos los gustos. El punto es que de vez en cuando cambies la cama por otra cosa.

No te integras al grupo de tu novio

Aunque te parezca ideal y romántico que siempre estén ustedes dos solos, para que una relación sea sana, ambas partes tienen que convivir dentro del grupo social opuesto.

Si no está planeado, entonces no pasa

Si eres una persona a la que le gusta tener el control de todo, relájate un poco y deja que las cosas fluyan naturalmente. No pasa nada si un día te dejas llevar por la corriente, aunque al final no sea el resultado que esperabas.

No hay iniciativa de tu parte

No seas de esas mujeres que esperan que su pareja resuelva todo, a veces a ellos les gusta que tomes las riendas y decidas qué se va hacer y cómo.

No se trata de juzgar las diferentes personalidades sino más bien de apuntar actitudes que podrían estar matando lentamente la relación.

A veces está bien alocarse por un momento, revivir la chispa del amor con espontaneidad y arriesgarse a probar cosas nuevas. Al final, no hay modo de saber que algo no te gusta si no lo has probado.