Una relación nos pone a prueba constantemente, pero llega un punto de colapso en el que sentimos perder el equilibrio, situación que nos lleva a preguntar firmemente si de verdad estamos donde queremos.

¿Qué hago aquí?, ¿esto será normal?, ¿soy feliz? Lo peor es que responder estas preguntas complican poco a poco una relación amorosa.

El amor no es tan complicado como parece, en realidad tiene que ver con la manera en que ambas partes afrontan estos momentos de desequilibrio y cómo buscan soluciones para llevar su relación en paz.

Si logran evitar muchos problemas de la mejor manera, forjarán una relación madura.

No cortan ni regresan a cada rato

Todas las parejas enfrentan retos diferentes que afectan su relación y aunque aclaro, no estoy en contra de las segundas oportunidades, también considero que es de suma importancia analizar el porqué de la ruptura.

Si discuten por algo que claramente tiene solución y entonces cortan, se perdonan, vuelven a tener un roce y cortan nuevamente, entonces sí están perdidos.

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No se burlan de sus sueños

Se trata de tener confianza y poder platicar de tus ideas sin miedo, no importa qué tan descabelladas puedan ser. De repente hay cosas que no le contarías a todos, pero justo ésa es su magia. Con tu pareja tienes la apertura de contarle todos esos sueños sin miedo a que te juzgue o se burle. Que te ponga atención, trate de comprenderlos y mejor aún, te ayude a alcanzarlos.

Vuelan juntos, pero cada quien con sus alas

Cada quien tiene sus propias formas de vivir, de hacer, de soñar. Compartirlas no quiere decir que deban ser las mismas y mucho menos que se conviertan en una sola persona.

Que respeten su personalidad e individualidad es la muestra de una relación madura en la que, si bien están compartiendo un camino, cada quien lo hace a su manera.

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Cambian su perspectiva de vida

Cambiar la visión de las cosas es un proceso natural cuando entras en una convivencia de pareja y no porque el otro te lo pida, sino porque es lo mejor para muchas situaciones. Lo mejor de todo es que les complace hacerlo y ahora aprenden a valorar más cosas que antes no, tanto personalmente como en pareja.

No reprochan su pasado

Lo que no fue en tu año, no hace daño. La madurez de ambos tiene que respetar el límite entre el pasado y el presente, por tal motivo no se deben reprochar cosas del pasado (especialmente sobre exparejas).

No tienen necesidad de revisar sus mensajes a escondidas

¿Eso no se llama “espiar”? Si hay una manera de faltarse al respeto es ésta. Sólo proyecta miedo e inseguridad y si no estás seguro con alguien, ¿entonces qué haces ahí?

Vía: fiufiu.com.mx