Dicen que si cuando amas no sufres significa que no amas de verdad. Ya lo decía la canción de José José: “amar es sufrir, querer es gozar”.

Sin embargo, cuando las relaciones amorosas se convierten en un campo de batalla, cuando las discusiones, los insultos y las agresiones se convierten en nuestro pan de cada día, vivimos una relación tormentosa y obsesiva. Amamos demasiado.

Muchas mujeres son tan apasionadas e intensas que dan todo cuando se enamoran. Se repiten una y otra vez que tienen “mala suerte” en el amor, que se han enamorado de la persona equivocada.

Una persona problemática y abusiva, alguien por quien tenemos que rogar para obtener migajas de cariño o a quien debemos estar justificando todo el tiempo.

Pero, a fin de cuentas, alguien a quien necesitamos para vivir.

Las mujeres que aman demasiado tienden a pensar que así deben ser las relaciones de pareja. Están acostumbradas a vivir entre peleas, enojos e inseguridades, así que la conexión se convierte en una necesidad enfermiza, una obsesión. El amor se convierte en una adicción de la que no pueden ni quieren escapar.

Se olvidan de sí mismas y se desvalorizan aún más de lo que hace la persona amada. No ven más allá del infierno en el que viven porque prefieren eso a estar solas.

¿Pero por qué las mujeres aman demasiado? La terapeuta Robin Norwood en su libro “¿Por qué las mujeres aman demasiado?” explica las principales conductas de las mujeres que padecen este tipo de relaciones tormentosas y dañinas.

1. Vienen de un hogar disfuncional el cual no llenó sus necesidades emocionales.

2. Recibieron poco afecto, por lo que sienten compasión por los hombres aparentemente “necesitados”.

3. Sienten atracción por los hombres “inaccesibles” o difíciles, con quienes repetirán la lucha que tuvieron con sus padres para obtener su aprobación.

4. Les aterra la idea de que su pareja las abandone, sufren de dependencia y harían cualquier cosa porque la relación no termine.

5. Son complacientes en todo; podrían darle dinero, comprarle cosas e, incluso, permitir el abuso.

6. Piensan que su pareja algún día “cambiará” y viven con la esperanza de que “mañana será diferente”.

7. Se sienten responsables y culpables de todo lo negativo que sucede en la relación.

8. Su amor propio es muy bajo y se sienten inferiores a los demás; no creen merecer la felicidad.

9. Necesitan desesperadamente controlar a su pareja, son extremadamente inseguras.

10. Viven en una fantasía, aman tanto que no se dan cuenta de la realidad en la que viven.
11. Son adictas a los hombres y al dolor emocional; usan las relaciones como una droga para no sentir su propio dolor.

12. Son personas con tendencias hacia las adicciones; ya sea al alcohol, a las drogas o a la comida.

13. Gastan sus energías en relaciones caóticas, inciertas y dolorosas; se olvidan de sí mismas.

14. Son extremadamente depresivas y buscan constantemente la excitación para evitar deprimirse. Gozan del buen sexo en las malas relaciones.

15. Sienten una fuerte atracción por los hombres inestables, misteriosos y aquellos que representan un desafío. Los hombres amables y confiables les resultan “aburridos”

Muchas mujeres han amado demasiado en algún punto de su vida. Prefieren una relación destructiva que un vacío en su cama. Se han obsesionado con una persona que no puede amarlas como ellas aman. Es un tipo de amor no correspondido y hasta tóxico; pero así aman, pues no conciben otra forma de hacerlo.