La felicidad es un concepto idealizado en la teoría, sin embargo, conviene concretarlo en la práctica de la vida. Y el mejor modo de contextualizar la felicidad es a través de la alegría.

Es decir, mientras que la felicidad es ese ideal que en muchos momentos observas como un bien lejano, la alegría es ese sentimiento cotidiano que te acompaña en situaciones específicas de la rutina cotidiana.

Un trabajo a tu medida, una actividad que te apasiona, viajar, enamorarte… Descubre por qué has dejado de hacer las cosas que te hacen feliz.