MI VERDAD

Tengo que dejarte de escribir. Arrancarme de la cabeza las conversaciones que tuvimos. Porque debiste escucharte prometiendo para entender por qué después de todo, por qué después de todos, sigo sentada en este escalón pensando en tu silencio y en el mío.

En de que si nunca hubiésemos manifestado nuestros sentimientos.. ¿sería lo mismo? Que en medio de mi confusión elegí a la persona equivocada y te dejé por un lado. Te miraba y me recordabas a una culpa, me hacías sentir culpable. Culpable de sentirme de la manera en que lo hacía, y causar ese mismo sentimiento en ti.

Culpable de no poder actuar por mi obstinencia y convencerme de que la otra persona lo era todo.

Que me hacía sentir cosas. Pero no como las cosas que tú me hiciste sentir. No sé si era por el tiempo de conocernos. O simplemente por que tú sí eras la persona que provocaba los sentimientos más profundos.

Perdóname por mi terquedad.

Perdóname por haberte cambiado así, por haberme olvidado de ti. Perdóname por el día en que te dije que sí había sentido lo mismo, y cómo me hacías sentir, cuando solo pude haber callado en la oscuridad. Y tú no te hubieses sentido de la manera en que lo hiciste cuando las cosas habían terminado.

Perdóname porque no vi más allá de las consecuencias.

A pesar de que tan solo con unas palabras tuyas hacen que mi cuerpo vibre, me haces sentir como si de electricidad se tratara.

Y es que cuando te recuerdo, viene a mi mente la noche en donde apoyé mi mano en donde se encuentra tu corazón. Buscando tus latidos, y viendo qué tanto tus pupilas se dilataban por el simple hecho de.. sentir.

Recuerdo lo eléctrica que estaba, y lo niña que actuaba solo por no querer afrontar mis sentimientos en ese instante. Porque yo sabía que con tan solo decir unas palabras podían desatarse muchos sentimientos.

No podía hacerte eso. No podía hacernos eso. No era capaz.

Pero te necesitaba ahí. Tenía que sentirte y saber si de alguna u otra manera tú me querías ahí o no.

Así que cada que pienso en tus ojos, pienso en tus latidos, y en lo pequeña que me siento junto a ti.

¡Y es que joder! Con tan solo escribir esto me haces sentir 10 niveles de culpa.

Y para serte sincera, quisiera escribirte las 24 horas del día. Pero no quiero exponerme. No quiero decir aquella palabra tan grande que tú me dices con facilidad.

No lo declamo no porque no lo sienta, si no porque deseo que mi sentimiento sea una fantasía en vez de una realidad.

-Mariana Ochaeta.