Asi como hay hombres que buscan “Princesas” 
“El Príncipe Azul no existe, y, además, destiñe”.

Los hombres que se dejan amar, saben amar y ser amados ¡existen! Empero, hay hombres a los que les impusieron ser príncipe azul y pasarse la vida besando damiselas que nunca despertarán de su letargo de princesas y, por tanto, jamás se convertirán en reinas ni aprenderán a amar al ser más importante de sus vidas (ellas mismas).

El arquetipo de príncipe azul es un hombre que está harto de besar damiselas que nunca se despiertan de su letargo existencial, que sólo saben insultarle, rebajarle o echarle las culpas de su desastre vital empeñándose en hacerle pagar sus sueños rotos.

Es desastroso para la dignidad femenina el empecinarse en relacionarse con un hombre exigiéndole que le haga de papá cuando es una adulta con edad suficiente como para asumir las riendas de su vida y responsabilizarse de con quién, por qué y cómo se relaciona.

Una cosa es conocer a alguien que merezca la pena, y otra muy diferente enamorarse.

Cuando ello no sucede en una o en ninguna de las dos direcciones, ninguno de los implicados es un sapo o una damisela, simplemente no se dio esa magia. Sin embargo, las damiselas parece que poseen “el botón del amor” y, en cuanto ven a un hombre, lo convierten en “candidato para saciar su hambre emocional”. Se encandilan y, obviamente, él debe corresponderlas sí o sí. Imposible.

Un hombre no es un muñeco con mando a distancia que se le aprietan botones y ejecuta acciones.

Hay mujeres que se pasan la vida en una mala relación, con un hombre que ni sabe amarlas ni quiere comprometerse, en vez de irse a vivir sus vidas y ocuparse de su felicidad propia. Lo mismo que hay hombres que aguantan en una relación sosa y fría con una mujer que no les ama y que, en el mejor de los casos, les hace el vacío.

Los hay que se pasan la vida con una suerte de mujer frustrada que sólo sabe criticarles y acusarles de lo mala que es, ha sido y será su vida.
– Rosetta Forner