Disculparse es más que pedir perdón, especialmente cuando es algo grave el motivo de la apología. No basta una sola palabra para arreglar un daño que podría ser irreparable. Se necesita toda el alma, la energía y el cariño posible para arreglarlo. No es requerido un teatro o un show de gran magnitud, cualquiera de las siguientes cosas puede ayudar, y aunque no asegura el perdón, nos ayudará a abrirnos y darnos cuenta de que una falla puede acabar con todo si no nos esforzamos por salvarlo.

Escribe una carta

Puedes decirle las razones por las que es importante para ti, una disculpa más elaborada, una explicación, un poema o una historia sobre ustedes que te haga sentir como si fuera la única persona indicada para ti.

Lo único importante es que lo hagas sin prisa, con cuidado y honestidad. De nada sirve una carta exageradamente linda o arreglada si el contenido no es una extensión de tu arrepentimiento o una expresión que le haga sentir que genuinamente te importa haberte equivocado y que harías todo lo posible para solucionar tu falla.

Abraza a la persona y háblale con honestidad

Abrazar puede ayudar a liberar la tensión si la otra persona está abierta a escucharnos y una vez que se regresa a la calma y al vínculo que le dio paso a la relación, se extienden los puentes en los que puedes intentar expresar lo que sientes y decirle, en más de una palabra, que lo sientes y que estás dispuesto a cambiar.

Aunque no podemos forzar a la otra persona a escucharnos o a ceder, al menos intentaríamos demostrar que estamos listos.

Dale su espacio y acepta responsabilidad

Si cometiste un error terriblemente grande, no hay otra forma que alejarse, aceptar el daño, la responsabilidad y las consecuencias.

De nada sirve rogar y tratar de suplicar cuando no recibiremos respuesta; de hecho, puede resultar contraproducente ya que podríamos desesperar a esa persona hasta que cierre cualquier puerta que pueda generar diálogo entre ambos.

Podemos darle su espacio y tratar de entrar de vez en cuando para recordarle que estamos arrepentidos, pero si esa persona decide no volver a dirigirnos la palabra, no hay más que podamos hacer. Al menos tuvimos la oportunidad de disculparnos.

No trates de excederte solucionándolo

Algunas personas buscan el perdón desesperadamente realizando teatros, muestras de afecto exageradas o hacen cosas que nunca habían intentado con tal de salir ilesos de su problema, pero lo cierto es que muchas veces eso no funciona. Se ve falso, se pierde el punto de la disculpa y se busca crear una distracción.

Lo mejor es afrontar el problema de frente y tratar de solucionarlo de la forma más directa.

Sé empático, míralo desde su perspectiva

Muchas veces esperamos solucionar mágicamente cualquier problema con un «perdón», sin pensar en el efecto verdadero que tuvieron nuestras acciones. Sólo viéndolo a través de sus ojos podemos ver cómo le afectó nuestro error.

Por lo general subestimamos los sentimientos de nuestra pareja y en algunas ocasiones solemos disminuir la importancia de lo que piensan, pero si nos detenemos a hacerlo, nos ayudará a sentir como ellos y ese entendimiento ayudará a que se cree una conversación en la que ambos pueden llegar a un común acuerdo y superar el problema.

Fuente: culturacolectiva.com