Casi todos nosotros extrañamos algo de nuestrxs ex’. Pero también hay cosas que no vamos a extrañar y nos vamos a sentir aliviados de ya no sentirlo más.

Obviamente ésta lista no aplica para todo el mundo, sin embargo, hay personas que pueden sentirse identificadas.

1. Su retorcido trauma familiar

La salud emocional dependerá de los traumas que se carguen. Mi caso era complicado porque ella tenía un enorme trauma con su padre, quien la abandonó casi desde su nacimiento.

La ausencia de figura paterna la obligó a buscar de manera inconsciente una relación con un hombre mayor. Yo aún gozo de una juventud exquisita, así que me fue imposible saciar su enfermedad psicológica.

2. Su necesidad por siempre tener la razón.

Hay seres tolerantes y otros inflexibles. Ella era de los segundos y cada vez que existía una dualidad en perspectivas, su gran ego quería oprimir mi pensamiento.

Al principio es normal ceder o guardar silencio porque el amor abunda, pero con el paso del tiempo su faceta inquisidora irrita.

La mayoría de peleas suscitaron porque ella quería tener la razón y yo estaba harto de quedarme callado.

3. Que siempre llegaba tarde a los eventos importantes

Ser puntual no lo es todo, pero ayuda bastante. Se pueden esperar 20 o 30 minutos sin ningún problema, mas no dos horas completas.

Una vez tuve que esperar tres horas y media. Cuando llegó era demasiado tarde para realizar el plan que había ideado con tanto amor.

Por fortuna no volveré a esperar en vano.

4. Me hacía sentir como plato de segunda mesa

A pesar de estar conmigo nunca me consideró la mejor persona. Siempre me hacía sentir como su “premio de consolación”, como la segunda opción o plato de segunda mesa.

Ahora sé que el amor nunca debe ser mediocre ni tampoco debí aceptar su amor a medias.

5. Sentirse usado en lugar de amado

Ella estaba conmigo por comodidad. Siempre es mejor tener a una persona que te ayude a realizar ciertas cosas y si esa persona es tu pareja, mucho mejor. Yo era su novio chofer. Siempre me llamaba para recogerla del trabajo, conciertos o fiestas.

El problema fue cuando me quedé sin auto, porque ya no podía cumplir con mi función principal en la relación. Terminó por dejarme.

De cualquier forma, nunca voy a extrañar salirme a las dos de la mañana, recorrer toda la ciudad y recoger a una mujer medio borracha con sus tres amigas.

6. Que siempre quería cenar en los lugares más caros

Bien dicen que un amor te quita la quincena. A ella le gustaba salir a cenar, pero no a cualquier lugar, sino al más sofisticado.

Par mí era lo mismo ir al puesto de la esquina que a un restaurante, pero ella debía de mantener un estatus de princesa, así que para darle el gusto debía de gastar miles de pesos en una sola noche.