La que hoy es mi ex pareja me fue infiel. Duele, enoja, confunde. Pero sobre todo: enseña. Y esto es lo que aprendí, quizá esto, además de aprendizaje, pueda servir para saber cómo superar una infidelidad.

A no estar segura de nada

Creía saberlo todo, tenerlo todo resuelto y bajo control. Me sentía confiada. Tenía un cierto aire de superioridad. Como si yo estuviera haciendo las cosas bien, y todos los demás mal.

“No me puede pasar algo así”, me decía, realmente creía que no me iba a pasar. Que eso sólo le pasaba a la gente que no tenía suficiente cuidado, que no sabía todo lo que yo ya sabía y había leído alguna vez.

Ya pasó.

El punto es, puedes prepararte para todo, pero al final las cosas pasan y no dependen de ti. Podemos hacer todo lo que esté en nuestras manos y al final la vida nos sorprende de una u otra manera.

A asumir solamente lo que te corresponde

Una relación es de dos, es absurdo adjudicarle toda la culpa a uno. Unas de las preguntas recurrentes son por qué a mí, qué hice mal, qué no vi, qué pude haber hecho diferente.

Seguramente yo me equivoqué mucho, pude haber hecho varias cosas de otro modo, pero no puedo asumir la responsabilidad de algo que yo no hice. El otro tomó una decisión que pudo no haber tenido nada que ver con nosotros. Podemos tratar de entenderlo, pero no debemos tratar de justificarlo, mucho menos a costa de nosotros mismos.

Te van a lastimar

Que el amor duele, eso ya lo sabemos. Pero no es sólo eso. Las personas a las que queremos, en quienes confiamos nos van a lastimar invariablemente. Así como nosotros a los demás. Y no es necesariamente intencional o con maldad, pero somos humanos y cometemos errores.

Pero sí podemos pedir que este comportamiento no sea intencional y también nosotros deberíamos estar dispuestos a esforzarnos por no hacerlo.

A llorar cuando hay que llorar

Cuando la gente te ve triste, te dice que no vale la pena, que tienes que estar bien. Pero no. La tristeza es parte del proceso, si te dan ganas de estar triste y recordar los buenos momentos de la relación, hazlo, no te sientas culpable por eso. Si tienes que llorar, llora; esto irá pasando y se hará menos recurrente. Pero no te digas lo que “debes” o “no debes” de sentir. Tu corazón sabe cómo sanar, pero tienes que respetar sus tiempos.

A cambiar de planes

Si has vivido años con una persona es inevitable tener miles de planes y proyectos juntos. Vas acomodando tu futuro junto con el de la otra persona.

Pero en el momento en que esa persona te traiciona, no hay más remedio que replantear absolutamente todo. Y duele. Y cansa. Pero no hay otra opción. Lo que imaginabas que iba a ser de los dos, ahora tendrá que ser tuyo solamente. Y cuando pase el dolor, tocará emocionarse con lo que viene.

A nunca perderte a ti mismo

Saber quién eres, qué es lo que quieres, qué valoras, porque claro, dan todas las ganas de olvidarse de eso, e ir corriendo de regreso a sus brazos. Podrían intentar volver, pero a costa de qué.

Sí, a veces será más fácil dejar los peros a un lado, pero lo que digo es que no seríamos nosotros. Es importante nunca perderte a ti mismo en el intento de estar con otra persona. Si eres consciente de esto lo lograrás todo y descubrirás que cómo superar una infidelidad es cuestión de tiempo.

A perdonar

Perdonar es intentar ponerse en los zapatos del otro y aceptar sus limitaciones, reconociendo también las nuestras. Es no guardar rencor y no desearle el mal a quien nos hizo daño.

También es perdonarnos a nosotros mismos, por todo lo que hicimos o no pudimos hacer. Es una actitud personal que demuestra grandeza. Si eres capaz de genuinamente desearle felicidad a quien te lastimó, ya lo has aprendido todo.

La vida sigue

Definitivamente lo más saludable es tomar las cosas buenas de lo que ya pasó en lugar de torturarnos para siempre con lo que pudimos haber hecho para evitarlo. Aprender y volver a levantarnos nos hará más inteligentes para la relación o las sorpresas que vengan a futuro.

Vía: Cultura Colectiva

Texto: Ana Cecilia Serrano Núñez