La amistad también es un tipo de amor, si bien este vínculo afectivo no es como el que está en la base de las relaciones de pareja, tradicionalmente asociadas al amor romántico, al que normalmente consideramos la forma de “amor” por defecto.

Diferenciar el amor de la amistad: ¿cómo saber qué siento?

Lo primero que hay que entender a la hora de proponerse distinguir entre el afecto por amistad y el amor romántico, es que ambas experiencias están mediadas por el modo en el que nuestra cultura ha influido en nuestra manera de ser, de pensar y de sentir.

Eso significa entre otras cosas que lo que sientes no surge de tu cuerpo cifrado en categorías claramente separadas las unas de las otras, tal y como podríamos esperar si las emociones fuesen como los elementos de una tabla periódica.

1. ¿Hay química en la intimidad?

La intimidad es un aspecto clave de las relaciones amorosas de pareja. Sin embargo, no hay que confundirlo con la conexión sexual. Las personas asexuales no están por definición privadas de la experiencia de amar, pero sí que es cierto que no sienten una conexión sexual muy intensa hacia alguien en concreto.

2. ¿Hay voluntad de compromiso?

En las relaciones amorosas, las personas involucradas tienden a querer establecer unos mínimos de compromiso. Por eso, si pasa cierto tiempo sin que la otra persona haya intentado contactarlas, por ejemplo, aparece la decepción y la tristeza.

Este compromiso no equivale a lo que tradicionalmente ha sido considerado como “fidelidad” basado en un modelo monógamo, sino que tiene que ver con el significado más amplio de la palabra: realizar sacrificios y acuerdos para mantener vivo el vínculo y hacer que tenga su lugar en el futuro, en vez de dejarlo todo a la improvisación o a los encuentros esporádicos.

3. Asegúrate de que la lástima no juega un papel

Hay relaciones de pareja que empiezan porque uno de sus miembros siente una mezcla de cariño y compasión por una persona a la que considera desamparada y sola.

Esta experiencia, aunque basada en la compasión, genera problemas evidentes. Por un lado, perpetua la idea de que una persona está sola a no ser que tenga una pareja con la que le une un vínculo de amor romántico, algo a todas luces equivocado, y por el otro, facilita que la otra se genere expectativas equivocadas.

4. Analiza la intensidad de la emoción

Normalmente, las amistades son vistas como algo flexible, que puede dejar de estar en escena durante un tiempo para, un tiempo más adelante, volver a aparecer.

Las emociones sentidas a través del amor son demasiado intensas como para que nos sea cómoda la experiencia de no saber si el día de mañana esa persona seguirá estando ahí para nosotros.

Vía: www.psicologiaymente.com/