Querido primer amor.

Hoy me acorde de ti, de las cosas que pasamos juntos, los momentos que creamos, las palabras que nos decíamos, el cómo empezó eso, el desarrollo y el final. ¿Lo recuerdas?, en realidad la pregunta es… ¿me recuerdas?

Recuerdo aquellas tardes que pasábamos hablando sin cansancio, empezabas a moverme algo en mi corazón, sentía emoción al verte, al pensarte·, contaba cada hora, cada minuto, cada segundo para volverte a ver o hablar contigo (supongo que tu no tenías ni idea lo que yo sentía cada que te veía).

Recuerdo esas sensaciones cada que nuestras manos se rozaban, que me hacías cosquillas, que me hablabas, yo no sabía lo que me sucedía, eso era nuevo para mí, yo me preguntaba si era amor lo que sentía. Los encuentros casuales se volvieron encuentros planeados, nos encontrábamos al ir a “ver a nuestros amigos”, de ahí me llevabas a mi casa y nos quedábamos hablando por horas y horas de cosas que no interesaban, el caso era estar juntos.

Eran risas, platicas, miradas, sonrisas. Me empezaste a enamorar poco a poco caía en tus encantos, esa sonrisa que hacía que mi corazón latiera sin control, esa forma de mirarme que hacía que me ruborizara, esa manera de hablarme que me hacía estremecer. Empecé a notar que eso ya no podía llamarse amistad, no podía estar sin hablar contigo, no podía dejar de pensarte, empecé a hacerme ilusiones contigo.

Gracias a Dios tu sentiste lo mismo, por ello un día de Noviembre como siempre estuvimos hablando, bromeando, hasta que me dijiste: “Tengo algo que decirte”, recuerdo muy bien que te tardaste más de dos horas en decirme con tu dulce voz: “Es que bueno, solo si quieres, eh ¿quieres ser mi novia?” Yo solo rezaba porque fuera verdad y pronto te dije un sí, esa respuesta hizo que en tu rostro se formara una sonrisa tan radiante que hizo que solo te abrazara y que esa imagen nunca haya desaparecido de mi mente.

Después de eso no podíamos dejar de hablar, al día siguiente fue nuestro primer beso y fue tan tierno, el tiempo transcurría, la relación iba para arriba, me enamorabas día a día, yo trataba de hacerlo con mensajes, detalles, besos, abrazos, cariño, entrega, fidelidad.

Lograste sacar mi lado cursi y detallista, recuerdo que me encantaba despertarte con un mensaje de buenos días, darte las buenas noches y decirte a cada rato cuanto te quería, que mi corazón te pertenecía y que eras el mejor novio del mundo.

Recuerdo muchas cosas que te hacía, cartas, carteles, manualidades, cosas que tal vez y nunca supe si te gustaban, me hubiera gustado darte todo lo que tu querías y no haber cometido errores pero todo pasa por algo en esta vida. Todo iba bien hasta que empecé a ser demasiado exigente tal vez, ya no era la chica de la que te enamoraste o simplemente te hartaste, aun así yo seguía amándote, dos tiempos fueron suficientes para que me diera cuenta de que serias mi primer amor, y para que tu decidieras terminar con eso a lo cual llamábamos amor, ¿Recuerdas los corazones que puse en tu cuarto y use de pretexto para verte? Yo sí, aunque a veces me arrepiento, sé que en ese momento valió la pena hacerlo porque era mi manera de demostrarte mi amor.

Espero y te hayan gustado cada uno de mis detalles, de mis cartas, de mis gestos, de mis acciones, si no fue así, disculpa era primeriza.

Recuerdo el final pero ese no lo pienso contar, también recuerdo que empecé a odiarte pero descubrí que alguien a quien amaste no se puede odiar, simplemente olvidar y gracias a muchas personas lo hice.

Ahora solo puedo recordar los buenos momentos y decirte gracias, aun así ya no hay ni pizca del sentimiento que algún día tuve por ti, pero te ofrezco mi amistad, todos merecen una segunda oportunidad aunque en realidad eso no lo volvería a intentar. También te agradezco el haberme abierto los ojos, ayudarme a ver mis defectos y enseñarme que nunca hay que hacer que tu vida gire en torno de una persona y que no todos merecen un “te amo”.

Ahora soy más cuidadosa, aunque por eso llegue a ser un poco quisquillosa, pero prefiero estar segura de algo a que me terminen lastimando.

Te recuerdo con cariño, no te preocupes, los malos momentos vividos ya se han ido. El pasado pisado, el presente vivido, el futuro aquí a lado.