“Aún te recuerdo.

Con la cara empapada de nostalgia,

con los calcetines al revés,

con la sonrisa que solía derretir mis piernas,

y el falso despertar a mi lado.

No te fuiste completamente,

soltaste un portazo dejando el crudo silencio que ahora me acompaña,

como si un día de estos fuera a ensordecerme por lo callado que se encuentra el lugar.

Sí, por tu inesperada partida,

ya venías días diciéndome que te ibas,

que no soportabas las mentiras,

y el escándalo que conlleva estar conmigo,

como si el amor que teníamos no te fuera poco,

como si mis lágrimas derramando el colchón fueran banas.

Aún te recuerdo,

con la esperanza que se quedó colgando en una esquina por si volvías,

por si un día de estos me extrañabas por casualidad,

con tu manía de morderte el labio cuando desabrochaba tu pantalón,

con la loca pasión que desbordábamos,

con los arrebatados momentos de besos sin censura.

Llevo una semana exacta sin hablarte,

borré tu número del móvil,

pero esto no es así de sencillo, ¿cierto?

Ahora tengo que hacerlo de la mía,

ya sé que para ti es fácil la parte del olvido,

fui como un ala que se quita de un pájaro que ya estaba media rota,

sólo hacia falta un pequeño empujoncito para estar fuera por completo.

Así que sí, vaya, aún te recuerdo.

Que cambiaré de número para que no me encuentres,

cerraré las cortinas para que pienses que no estoy en casa,

y me ahogaré en mi pena para que no te piense.

Aún te recuerdo,

con los ojos almendrados buscándome en el cine,

con tu mano jugueteando con mi ropa interior,

con tus dedos uniéndose a los míos debajo de las sábanas.

Me la paso horas buscando el error que cometí,

y creo que simplemente no fui yo,

lo que sucede es que no te quieres tanto como yo lo hago,

y te molesta el mucho amor que puedo llegar a dar,

te aborrece que no puedas ofrecer lo mismo sin creer que las mentiras te dan un regalo de bienvenida.

Tienes que confiar,

sobre todo en mí si quieres que funcione y no nos dejemos en el olvido como todo lo que hacemos,

pero, si no puedes hacerlo,

entonces te recordaré,

te tendré lejos de mi vida,

porque no me merezco nada a medias,

ni gritos,

ni desconfianza,

ni inseguridad.

Aún me recuerdo,

diciéndote adiós,

deseando regresar al ayer.”