Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos enamorado, y seguramente te has dado cuenta de que el amor es diferente dependiendo la etapa en la que te encuentres. Todas estas formas de amar son diferentes, tienen sus altas y bajas, pero a pesar de todo son maravillosas.

EL AMOR EN LA INFANCIA

Es cuando se es bebé y el primer amor y uno de los más fuertes es el que se tiene por la madre o el padre. Después de que él/la niñ@ sale de su casa, su interés y corazón por lo general le pertenece a la maestra de la escuela ya que ve en ella la figura materna que le da comprensión y seguridad.

Lo mismo ocurre con las niñas que buscan a los maestros para sustituir a la figura paterna que les proporciona protección.

Este amor es muy bonito, ya que se trata de uno puro y sincero. Aparte de enamorarse de adultos los niños también lo hacen de sus compañeros. Y es cuando el amigo inseparable de juegos o aquel con el que comparten mucho tiempo se vuelve su primer amor. Ese amigo especial con el cual siempre se desea convivir.

AMOR EN LA ADOLESCENCIA

El amor en esta etapa de la vida se caracteriza por ser el más intenso y sobre todo romántico.

La adolescencia es la etapa del descubrimiento, en ella el cuerpo cambia y las personas definen su personalidad. Es por eso que en esta fase nacerá el deseo por tener una pareja en la intimidad, así como lo que es la atracción intima.

Las hormonas forman parte importante ya que muchas de sus decisiones en el plano amoroso dependen de ellas.

Esto no quiere decir que necesitan tener relaciones íntimas para enamorarse, ya que saben que con el simple hecho de estar junto a una persona, compartir sueños y metas con ella/él es más que suficiente, también necesitan de la intimidad para poder lograr una conexión especial.

EL AMOR SIENDO ADULTO

En esta etapa ves al amor tal cual es. El amor se empieza a transformar y se vive y sobre todo experimenta de una manera diferente. Se va aprendiendo y sobre todo la experiencia se hace presente y nos va enseñando a elegir a la persona indicada para compartir nuestra vida.

A partir de los treinta años se buscan relaciones más estables ya que se piensa en formar una familia. Después de haber tenido muchas experiencias, saben a la perfección que los príncipes y princesas azules no existen y buscan tener una relación más real.

AMOR EN LA MADUREZ

Durante esta etapa el amor se transforma
en un sentimiento de complicidad con la pareja, al grado de volverse un amor casi fraternal con un vínculo muy intenso. Las parejas se conocen demasiado, comparten un vocabulario único y en ocasiones hasta con un gesto o mirada se pueden expresar.

EL AMOR EN LA VEJEZ

En esta etapa de la vida por lo general se vive lo que se llama “nido vacío” es cuando los hijos ya no necesitan de los padres y viven por su cuenta. Para muchos suele ser la oportunidad perfecta para reencontrarse con su pareja y disfrutar el uno del otro sin la preocupación de los hijos, pero para otros es motivo de separación sobre todo si lo único que los unía era la familia.

¿En qué etapa te encuentras?