Si a ti te gustan mayores, de esos que llaman señores, este texto es para ti.

Tal vez exageramos un poco cuando mencionamos «señores«; sin embargo, los mayores tienen una especie de imán hacia nuestras hormonas.

Quizá sea la edad, la experiencia que se les nota a leguas o la seguridad con la que van por la vida… pero esos hombres de edad madura o que así nos parecen, nos ponen a temblar, nos provocan sonrisas involuntarias y hacen que flotemos luego de ver su sonrisa.

Nos brindan seguridad

En todos los aspectos. Por lo general, no son tan asediados como los chicos de nuestra edad, nunca nos dejan irnos solas a casa, siempre nos defienden de los peligros desafortunadamente, típicos de la ciudad y nos mantienen tranquilas a su lado.

Respetan nuestro cuerpo

Si no deseamos hacer algo, entienden. Simplemente nos permiten prepararnos y nos dan un poco de espacio para mentalizarnos sin importar el porqué. Intentan complacernos y, por lo consiguiente, si nos hace felices que se alejen un poco, lo hacen sin chistar.

Son pacientes

En este punto es importante la comunicación, ya que si no nos sentimos a gusto con algo o creemos que todo avanza a grandes pasos, podemos hablarlo sin problema y ellos, por su experiencia, esperan pacientemente a que estemos preparadas para aprender a bailar, para viajar o tener sexo, por ejemplo.

Son maduros

Por lo general, los hombres mayores saben lo que quieren. Por lo tanto, no le dan vueltas a ningún conflicto. Al contrario, hablan y especifican lo que quieren sin rodeos ni palabrería.

De igual manera, saben respetar nuestras decisiones respecto a la relación y si nos negamos a hacer algo, suelen comprender.

Su amor hacia nosotras es más real

Ya que han tenido muchas experiencias en la vida, es normal que eligan a una persona con el que se sienta a gusto, eso le hace querer de una forma más «madura».

Tienen estabilidad económica

Esto no quiere decir que sea un recurso a utilizar desenfadadamente, pero gracias a eso, nunca tenemos que esperar a juntar el suficiente dinero para pagar la pizza favorita, una bebida predilecta o la entrada al cine en 4D. Ellos son capaces de sorprendernos, al menos en las primeras citas.

Vía: CC, Cultura Colectiva

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