Generalmente, la vergüenza está asociada con la depresión. Y por extraño que parezca, también hay miedo hacia uno mismo. Desconfianza frente a lo que uno es o puede eventualmente hacer. También hay ira contenida, que muchas veces se vuelca contra sí mismo.

Todo esto hace que la persona se aleje precavidamente de los demás y así se priva del afecto de los otros. Sin embargo, superar la vergüenza es posible. Y estas son cinco pautas para lograrlo.

1. Profundizar en el autoconocimiento para superar la vergüenza

Para superar la vergüenza es necesario entender cómo se produce. Mantén una actitud de observación frente a ti mismo. Si es necesario, lleva contigo una libreta para anotar todo lo que vayas encontrando. De lo que se trata es de detectar cuáles son exactamente las situaciones en las que sientes vergüenza.

Es importante que trates de identificar qué es lo que te avergüenza. Qué aspecto de ti mismo está más relacionado con ella. Presta mucha atención a las autocríticas que te formulas. ¿Qué palabras o mensajes vienen a tu mente cuando sientes vergüenza? Toda esa información será de gran ayuda para comenzar a superar el problema.

2. Revisar el pasado

Trata de pensar en las personas más importantes de tu infancia. ¿Cómo eran en general? ¿Cómo se comportaban contigo? ¿Por qué actuaban como actuaban y no de otra manera? ¿Qué rechazaban de ti y por qué crees que lo hacían?

Muchas veces, cuando miramos en la distancia hacia esas figuras amadas y temidas de la niñez, logramos adoptar una nueva perspectiva. Encontramos, por ejemplo, que quizás su problema no era con nosotros, sino consigo mismos.

3. Desarrollar una actitud compasiva hacia uno mismo

Es necesario que aprendamos a ser aliados de nosotros mismos. Un buen amigo solo hace críticas constructivas. No permanece todo el tiempo señalando las fallas con el dedo. No mira al otro con desconfianza o enfatizando sus errores. Así tenemos que ser: buenos amigos de nosotros mismos.

4. Trabajar en la autoaceptación

Aceptarse a uno mismo es indispensable para poder avanzar. Y aceptarse es no querer ser otro, comprender que no somos ni más ni menos que nadie. Somos lo que somos, simplemente; hay partes de nosotros que no podremos cambiar, o que podemos cambiar con tiempo y paciencia, no de hoy para mañana.

Por otro lado, conocer mejor nuestro sentimiento de vergüenza, analizar el pasado y desarrollar una actitud comprensiva hacia nosotros mismos debe servir para nutrir la autoaceptación.

5. Exponerse gradualmente

El proceso de superar la vergüenza va de dentro hacia fuera y viceversa. A medida que avanzas en tu empeño es bueno que también definas metas. Exponerte a lo que te produce vergüenza, comenzando por lo que te inspire menos miedo y aumentando de manera gradual la dificultad.

Estas cinco pautas son eficaces si se aplican de manera sistemática y con perseverancia. Sin embargo, muchas veces estos procesos requieren la ayuda psicoterapéutica para ser exitosos. Básicamente, el camino será el mismo, pero contarás con la ayuda y el apoyo de un profesional. Vale la pena que consideres esa opción.