Lo que ocurre cuando nos rompen el corazón

Bajo el concepto de “rompernos el corazón” en realidad están ocurriendo varios procesos psicológicos que corren en paralelo pero que, al aparecer más o menos a la vez, son percibidos como un todo.

Todos ellos producen malestar y son los coletazos emocionales que quedan a partir del vació que la otra persona deja en nosotros.

Así pues, los motivos por los que nos duele cuando alguien nos rompe el corazón son los siguientes.

1. El fin de los hábitos compartidos

Cuando alguien con quien compartíamos el día a día desaparece de nuestro lado, no solo se va ella: también lo hacen todas esas rutinas que asociamos a esa vida en común.

Ya sea pasear por el parque, ir frecuentemente al cine o hacer deporte, el hecho de que una parte importantísima de esas experiencias ya no esté hace que se conviertan en hábitos que no significan nada.

2. Aparecen los pensamientos intrusivos

No hay mayor mito que la creencia de que los pensamientos, por el hecho de ser procesos psicológicos superiores (por tanto, teóricamente alejados de “los instintos”) son algo que controlamos.

En realidad, cualquier persona que haya pasado por una experiencia fuertemente estresante o traumática sabe que esto no es cierto.

Los pensamientos relacionados con esos recuerdos que nos marcaron emocionalmente en el pasado suelen aparecer y desaparecer sin previo aviso, independientemente de nuestra fuerza de voluntad.

3. El malestar emocional suele durar

Hay que tener en cuenta que, del mismo modo en el que la evolución nos ha hecho capaces de pensar a través de conceptos abstractos y de amar a partir de una comprensión sofisticada de la identidad de la otra persona, también nos ha hecho capaces de sufrir mucho por hechos que no suponen heridas físicas.

Lo que ocurre cuando nos rompen el corazón es el ejemplo paradigmático de esto: curiosamente, se ha visto que lo que ocurre en el cerebro de las personas que están pasando por ese proceso se parece mucho a lo que pasa cuando se activan los mecanismos neurobiológicos de la percepción del dolor físico.

4. Algo parecido al síndrome de abstinencia

Cuando una persona habituada al consumo de una droga deja de usar esa sustancia, su sistema nervioso entra en crisis, porque a causa de la dependencia se había ajustado a niveles anormales de químicos entre las neuronas, creando una especie de falso equilibrio bioquímico en el organismo.

De un modo similar, cuando alguien nos rompe el corazón tenemos que adaptarnos a un mundo en el que ya no está algo que dábamos por garantizado: el amor y el afecto de alguien en concreto.

Específicamente, salen a reducir los efectos de la ausencia de esos momentos juntos de los que antes disfrutábamos

Fuente: Psicología y mente