Tarde o temprano, las tenemos que tener: ya sea porque una conversación sin importancia deriva en ese punto o porque es un tema que queremos aclarar de manera directa.

Son las típicas conversaciones de pareja incómodas con las que, si no somos un poco hábiles, podemos abrir un precipicio en la relación.

Incluso, en casos en los que las ideas son contrapuestas y ninguno da su brazo a torcer, pueden acabar con ella.

¿Cuáles son estas conversaciones de pareja tan incómodas? Y, ¿cómo tenemos que abordarlas para que no terminen de una forma que no queremos?

Los ex: el pasado siempre vuelve

“No entiendo qué viste en él/ella”. “¿Cómo pudiste estar con alguien así?” Estas son algunas de las frases a las que terminan recurriendo los novios cuando hablan de sus relaciones anteriores. Inocentes quizás, pero con un gran poder para abrir la caja de los truenos.

Por eso, para que estas conversaciones de pareja no se conviertan en un auténtico tormento y deriven en una discusión, es importante que quede claro el lugar que ocupa esa ex o ese ex en los esquemas de tu pareja.

No es lo mismo que hayan estado casados durante años, que tengan o no hijos en común o que únicamente su noviazgo se haya extendido unos cuantos meses.

Y la única manera de saberlo, es preguntando. Pero sin alterarte, desde la sinceridad, el respeto y buscando el entendimiento.

El futuro: la incertidumbre ahoga

¿Pensará que soy el hombre/mujer de su vida? ¿Tendrá la ilusión de casarse? ¿Querrá formar una familia? ¿Será un buen padre? ¿Se habrá despertado en él/ella el instinto maternal? Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos cuando empezamos a plantearnos tener una relación seria con una persona. La persona.

Abordar estas cuestiones no es nada sencillo. Supone que nos tengamos que enfrentarnos a una realidad, que puede o encantarnos y enamorarnos más. También puede no gustarnos y decepcionarnos hasta el extremo.

Compartir es vivir

Home, sweet home… ¿O no? Si te acabas de ir a vivir con tu pareja, más pronto que tarde tendréis que darle la bienvenida a los gastos compartidos. O, mejor dicho, al todo compartido.

La convivencia es dura. No solo porque puede acabar desgastando la relación, debido a roces diarios, sino porque si ambos no ponéis de vuestra parte, cualquier tarea puede terminar siendo el origen de un enfrentamiento.

Podéis ser lo más cariñosos, tiernos, atentos que queráis, pero si no ayudáis en las tareas del hogar… ¡Tenéis un problema!

Y la mayor complicación llega cuando tienes que decírselo. Cuando ya no puedes más y todo te saca de tus casillas. El momento de plantarse y decirle… “Tenemos que hablar”. ¿Cómo tienes que enfrentarte a esa conversación? Pues desde la naturalidad.

No hay conversaciones de pareja incómodas que se resistan

Una pareja con futuro es aquella que habla abiertamente de todas sus inquietudes, sueños, problemas o preocupaciones. Es la que no trata de evitarlos o escapa de ellos, es esa que aborda las diferencias sabiendo que hay terrenos que requieren de muchas habilidad para la expresión y la comprensión.

Una relación sana se basa en la confianza, en el respeto y en la ilusión.

Vía: La mente es maravillosa