Si no sabes cómo desapegarte de las personas o cosas que te hacen daño, sigue los siguientes consejos.

¿Quién no ha sufrido o aún sufre inútilmente por estar enganchado a cosas o a personas que le quitan fuerzas y ganas de vivir? ¿Quién no se ha enredado alguna vez con pensamientos irracionales, creado falsas señales de seguridad, y ha descubierto luego lo inútil o lo peligroso de sus acciones? La estrategia fundamental que conduce al bienestar emocional consiste en descubrir lo que uno no necesita y sacudirse de ello.

Aceptar lo que sobra, desvincularse y decir adiós con la sabiduría de quien ha comprendido lo que no le conviene.
Los apegos obnubilan y reducen la capacidad cognitiva, mientras que el desapego genera paz y ayuda a desatar los nudos emocionales que impiden pensar libremente.

Apegarse es sufrir. Si la dependencia ha entrado a tu vida, ten seguro que el deseo nunca será suficiente para llenar tus expectativas, siempre querrás más y extrañarás tu fuente de apego cuando no esté presente; sin embargo, el placer que surge al inicio del apego siempre se transforma en dolor crónico.

Apegarse es matar la dignidad poco a poco, es perder el norte con la creencia de que vas por buen camino.

1. Identifica cuáles son tus apegos

Independizarse psicológicamente significa prescindir del vínculo de apego y dejar de ser prisionero de lo que te ata. Es cuestión de abrazar la soledad y reducir los deseos insalubres que te dominan. A todas las personas dependientes, con sólo pensar en desapegarse se les hiela la sangre.

Por ello, es necesario implementar estrategias, técnicas y convencimiento profundo que llegue de los huesos.

Recuerda que quien está apegado a algo o alguien, ha perdido la brújula interior que lo guía. Así que puedes repetir como mantra este texto sagrado del budismo:
“En verdad, uno mismo se destruye, es uno mismo quien se mancilla o ensucia. Es uno mismo quien evita el mal o quien se depura.

2. No asistas a lugares donde no te quieren o te hacen daño

Supongamos que no te invitaron a una reunión de personas a quienes conoces y aprecias. El rechazo social de la gente que consideras amiga duele, y es normal incomodarse; sin embargo, no necesitas rumiar durante semanas la cuestión y convertirlo en una tragedia griega personalizada.

Elimina cualquier pensamiento obsesivo que te lleve a cuestionar el comportamiento de los otros. Mejor piensa que la razón es porque la vida no quiere que te rodees de personas falsas, por eso, mejor busca con quienes tengas más afinidad y se conviertan en amigos sinceros que merecen estar a tu lado.

3. Abstenerte es un sufrimiento útil que ayuda a desapegarte

Independizarse emocionalmente tiene un costo: lo que se conoce como abstinencia. Dejar de recibir la dosis diaria de nuestras adicciones preferidas descompensa el organismo y lo altera en el nivel sistémico. Hay dolor y desesperación.

En las dependencias la curación es paradójica: sufrir para dejar de sufrir. Despertar ante el apego es derribar todos los puntos de referencia y caminar en el vacío: es estar solo por completo, para luego volver a nacer. No es fácil, pero tampoco es imposible.

Para ser libre en lo emocional no hay que matar al amo, basta con quitarle el poder psicológico que tiene sobre ti al ser indiferente, alejarte de manera mental.

4. Haz listas de cosas que se conviertan en tu forma de liberarte de ellas

Estos registros te permitirán adquirir fuerza interior para romper con el molde de la parsimonia conductual y ponerte a prueba.
Para acabar con los apegos hay que sacar a flote las fortalezas personales. Sólo de esta manera podrás emprender aquello que dejaste pausado, a medias, o que no te atrevías a realizar.

5. Quítale poder a las necesidades irracionales

Los apegos que nos molestan y amargan la vida no tienen por qué ser trascendentales o estrafalarios.

Lamayoría de las veces son problemas sencillos del día a día, pero hay que enfrentar, resolver o quitarles preponderancia. Recuerda que el apego se impone porque deseas o necesitas algo de lo cual no podrías prescindir o renunciar si realmente quisieras: en esto radica su poder. Inténtalo como un reto o un desafío: “Puedo estar sin ti”, repítete.