Conoce sus gustos y aficiones


Si es posible, antes de acercarte a la persona en cuestión, lo primero que debes hacer es estudiarla: conocer todo lo que le gusta hacer, o llama tu atención, para que no pueda evitar un plan cuando se lo propongas. La frase “conoce a tu enemigo” aplica para el amor y la guerra.

Sé simpático o simpática


Cualquiera puede contar un chiste, pero no cualquiera sabe conducirse con ingenio y simpatía. La gracia debe ser ligera pero contundente. Trata de provocar la risa de esa persona y estarás más cerca de conseguir tu victoria.

Construye una conversación inteligente


El 60% de lo que comunicamos no es verbal. Así que tus palabras deben ser efectivas si deseas atraer su atención y permanecer en su memoria. Ahora que sabes sus intereses, lo mejor es que hables sobre ellos. Agota el tema de forma continua y elocuente.

Muestra interés (mesurado)


El interés es mucho más profundo que el deseo sexual, porque más allá de un objetivo carnal, lo que pretendes es la atención de la otra persona. Que sea capaz de mirarte es tu objetivo y que lo haga el mayor tiempo posible es tu victoria más valiosa. Acércate sin rodeos, habla unos cuantos minutos con ella y enseguida retírate. El interés por la otra persona debe ser moderado.

Sé creativo


Los sitios para llevar a cabo una buena cita son variados. Espacios al interior o al exterior forman parte del común de sitios que puedes visitar, pero no son suficientes. Acude a todas las opciones que te brinda la ciudad. No escatimes en ideas y aventúrate a ser diferente a la hora de ofrecer nuevas alternativas para hacer de tu cita algo especial.

Mejora tu lenguaje corporal


Cada palabra que dices no consiste únicamente en el discurso verbal. También es importante la forma en que responde tu cuerpo y se comunica con tu interlocutor. Gestos lentos pero decididos o movimientos suaves son el vehículo de más mensajes de los que puedes imaginar.

Sé auténtico


Muéstrate tal cual eres. El mundo ya está poblado de muchísimas copias como para que incrementes la lista. Expresa lo que te gusta o disgusta desde un principio, pero siempre sin perder la compostura o el respeto. Estás intentando llamar la atención de alguien más, no deseas asustarlo.

Muéstrate sutil y encantador


Al igual que en el punto dedicado a la simpatía, lo mejor es ser encantador con un toque de misterio. Sonríe al hablar. No se trata de una carcajada estrepitosa, basta una sonrisa a flor de labios que deje ver tu buen ánimo, sin convertirte en cómico.

Respeta sus espacios


Esa persona también tiene sus actividades. No agobies. Si quieres ser prioridad para esa persona, lo mejor es que te conviertas en una escapatoria y no en un individuo del que quiera librarse. Evita convertir lo sencillo en complicado.

Confía en el encanto de tus virtudes


Una buena actitud siempre es bienvenida. Sin embargo, no permitas que la confianza se convierta en pretensión o raye en la petulancia. Hay una línea muy delgada entre seguridad y soberbia. Cruzarla de forma equivocada, supondría arruinar las cosas.

Sorprende sin temor


Lo que intentas hacer consiste, básicamente, en sorprender a la otra persona de tantas maneras como tu ingenio te lo permita. En este apartado debes hacer valer la investigación previa que hiciste de la otra persona en el primer punto. No temas asumir algunos riesgos, siempre y cuando tengas la seguridad que serán de utilidad en tu propósito.

No avanzarás sin la decisión necesaria


Si realmente deseas convertirte en la prioridad de otra persona, nada de lo que puedas leer o escuchar va a servirte si careces de lo más importante: decisión. Con ella todo lo demás es cuestión de tiempo e insistencia. Sin ella, nada se logra en el amor o en la guerra.

Fuente: culturacolectiva.com