Es decepcionante terminar con alguien que alguna vez pensaste te acompañaría toda la vida, pero así es la realidad.

No tiene sentido borrarlo todo como en “Eternal Sunshine…”, tampoco está bien que te hagas bolita y acaricies a tu gato mientras el mundo pasa. Es hora de ver el mundo como en realidad es y reconstruirte.

Valió la pena

El tiempo que estuviste con esa persona fue hermoso. Las risas, conocer a alguien tan profundamente y compartir una vida pudo ser la mejor experiencia de tu vida y no debes arrepentirte de nada.

Aprendiste a amar verdaderamente y en lugar de sentirte triste, deberías reflexionar sobre todo lo que vivieron juntos y dejar ir el dolor.

La soledad es una de las cosas más difíciles de enfrentar.

Porque ya no hay quien esté a tu lado todo el tiempo, ni quien te acompañe al cine, a esa reunión a la que no quieres ir sin pareja, a la exposición de arte a la que mueres por ir.

Ya no hay quien te hable por las noches sólo para saber cómo estuvo tu día, tampoco está alguien a quien le puedas contar la mejor historia o simplemente una mala broma que los dos entenderían a la perfección.

No serán amigos de inmediato.

Pueden intentarlo pero las cosas no funcionan así: terminarán teniendo sexo, peleando por horas por lo que ocurrió y que colapsó la relación o simplemente seguirán con la hermosa ilusión de que son novios sin serlo, lastimándote más.

Después de estar con esa persona volverás a sufrir como la primera vez, llorarás y te prometerás que ya lo superaste sin que así sea.

Rogar no es una buena opción.

Porque las cosas se irán en picada y si alguien ya tomó una decisión, no tiene ningún sentido forzar las cosas porque seguramente unos meses después todo se derrumbará nuevamente.

Tal vez lo mejor sea darse espacio y ver qué sucede en el futuro.

Necesitas estar solo/sola

Y no correr a los brazos de un nuevo amor para no sentirte desprotegido.

Sí, es complicado no tener el cariño de alguien a tu lado, pero es lo más sano que puedes hacer.

El mundo no acaba.

Puedes pasar días acostado en posición fetal y recordar los momentos más intensos de su relación preguntándote por qué todo se fue al carajo, pero no toda la vida.

Hay un punto en el que debes decir “suficiente” y seguir adelante.

No te conoces nada.

Después de tanto tiempo junto a alguien más, seguramente adoptaste sus hábitos o entre los dos forjaron nuevos. Esa manía que tu pareja tenía ahora es tuya y sus gustos musicales parecen ideales para ti.

Pero es hora de que te conozcas realmente, aquello que a ti te gusta, las películas que quieres ver tú, la comida ideal para las noches de Netflix.

El mundo es tuyo.

Los planes que alguna vez dejaste de lado por esa persona, el futuro que planeaste antes de tu relación, las limitaciones que, sin querer, tu pareja te daba.

Ahora es tu momento para comerte al mundo, para cumplir tus metas, tus objetivos y estar más cerca de la persona que alguna vez quisiste ser.

Debes conservar a tus amigos.

Es triste pero los que de verdad están para toda la vida son los amigos, no con quien planeaste una boda y hasta tener hijos.

Ellos serán tu apoyo en los momentos más oscuros y te sacarán a flote cuando te hundas en la depresión, la tristeza y el miedo.

No necesitas una relación.

Cuando llegas a este punto, el futuro parece más bello.

Porque a pesar de que estuviste con una persona por tanto tiempo, te das cuenta de que eres independiente y la vida sigue. Con o sin una relación.

El futuro es aterrador.

Seguramente ya habían planeado un futuro juntos y probablemente hasta tenían pensado el nombre de sus hijos.

Ahora estás como un barco sin rumbo y no sabes qué sigue con la vida. Pero ahora es tu momento. Haz un plan, mentalízate y llévalo a cabo.

Tu pareja ya no está, pero no por eso tus sueños se acaban.