Enamorarse de la persona equivocada, si bien puede ser una experiencia muy dolorosa, es también un proceso de crecimiento individual y emocional en el que obtenemos un valioso aprendizaje no sólo acerca de las relaciones interpersonales, sino de nosotros mismos y hasta de la condición humana misma.

Tales lecciones se vuelven parte indeleble de nuestra experiencia de vida, y nos ayudan no sólo a evitar tropezar con la misma piedra, sino también a encontrar a la persona adecuada.

1. Un amor fallido no es tiempo perdido


Cuando terminamos con alguien podemos pensar que hemos tirado valioso tiempo a la basura, cuando la realidad es que no; al contrario, aprendemos a entendernos más a nosotros mismos y a los demás, evitando cometer los mismos errores en relaciones futuras.

2. Las relaciones afectivas no son tan simples como parecen

Me gustas. Te gusto. ¿Qué podría salir mal? Muchas cosas. Las relaciones de pareja implican compromiso, responsabilidad, respeto y una lista muy larga de cosas que no cualquiera está dispuesto a desempeñar.

3. Los amigos y la familia son primero. Siempre

Cuando estamos enamorados invertimos mucho tiempo en la relación y nos olvidamos, sin querer, de aquellos que nos rodean. De pronto ya no salimos con nuestros amigos los viernes, o hemos descuidado los domingos familiares porque hemos decidido, voluntariamente, a dedicarle todo nuestro tiempo a esa persona.

4. Que una relación no funcione, no quiere decir que deba terminar mal


Hasta para terminar una relación hay maneras. Si de plano las cosas ya no funcionan, lo primero es reconocerlo, hablarlo y después tomar una decisión juntos pensando en el bienestar de los dos; no hay necesidad de hacer drama.

5. Debes confiar en tus instintos

¡Cómo nos encanta ignorar a nuestras corazonadas! Sabemos que hay algo que no nos gusta, que no nos convence del todo, que puede terminar muy mal y aún así, aceptamos tomar a esa persona (y luego ahí andamos llorando).

6. El amor libre no es para todos

No todos estamos hechos para mantener una relación abierta. Se requiere de aplomo, madurez, consentimiento y desapego para poder manejar una relación de este tipo.

Es muy común que uno de los dos se termine enamorando y comience a tener expectativas del otro, y cuando menos lo imaginamos, todo se ha ido por la borda.

7. Gustos y personalidades afines no garantizan una relación feliz y duradera


A final de cuentas, eso es sólo una parte de todo lo que implica estar con alguien.

Tener cosas en común no son sinónimo de éxito, e incluso puede suceder que eso mismo termine por aburrir a alguna de las partes o que sus demonios choquen porque son exactamente iguales.

 

8. Una cosa es el amor y otra la necedad

A veces pensamos que no lo hemos intentado lo suficiente y entonces lo hacemos una y otra vez, y mientras tanto nos desgastamos física y emocionalmente. Pero hay relaciones que simplemente no llevan a ningún lado, sin importar qué tanto nos esforcemos.

Hay que aprender a soltar.

Una cosa es el amor y otra la necedad

 

9. Un físico espectacular no es suficiente

Porque, ¿quién dijo que una cara bonita es lo único que se necesita para mantener una relación?


Conforme crecemos, cosas como los valores personales, la inteligencia y la madurez nos resultan más atractivos e importantes. Ser buenos amigos de nuestra pareja es mucho más valioso, además, la belleza no es para siempre.

 

10. Las relaciones más desastrosas son las que más nos fortalecen

Sí, duele donde nunca nos imaginamos que podía doler y parece el fin del mundo, pero no lo es.

Siempre llega el día en que nos podemos levantar de entre los despojos, y como dicen, lo que no te mata te hace más fuerte. Cuando pasamos por lo peor, los futuros desencantos amorosos parecerán cosa de niños.

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