Una de las lecciones que aprendemos con los años es que la madurez no es asunto de edad. Existen personas que desde muy jóvenes vivieron experiencias muy fuertes que las orillaron a comenzar el proceso de madurez a una edad más temprana que otras.

En contraste, hay adultos que aún se comportan como adolescentes; lo que es cierto es que cada quien vive procesos distintos.

Aprender a ahorrar

Ser joven y gastar a diestra y siniestra el dinero de nuestros padres es lo más normal, pero cuando se obtiene un trabajo, inevitablemente es más fácil ser consciente del costo, en todo sentido de las cosas.

Atender responsabilidades cuando se debe

La procrastinación es un hábito que tiene cualquier persona que no ha madurado y aún no entiende las consecuencias de ser irresponsable, pues se encuentra en una etapa de dependencia en la que tiene toda la vida resuelta y sólo vive de placeres momentáneos.

Hacer planes a largo plazo

Una mujer madura comienza a analizar sus decisiones, pues sabe que éstas van a influir más adelante, por lo que prefiere prever su futuro y crear estrategias que la ayuden a largo plazo.

Expresar sentimientos sin miedo

Cuando alguien no ha madurado emocionalmente tiende a ser aprensivo con sus sentimientos, pues le angustia de sobremanera no ser correspondido; sin embargo, una de las enseñanzas que trae la madurez es expresar sentimientos sin la necesidad imperante de esperar algo similar a cambio.

Buscar una pareja estable con metas en la vida

Una de las señales más comunes de una mujer que ha madurado es que al momento de elegir pareja no se conforma con la mera apariencia física. Las atraen otras cualidades como la inteligencia, la generosidad, el carisma y muchos otros factores que se alejan de la banalidad.

Pensar menos en el qué dirán

La norma dice que alguien maduro es seguro de sí mismo. En el caso de las mujeres, aquel dicho aplica cuando esa seguridad le permite ser ella misma sin necesidad de aparentar algo para que no hablen mal de ella o para guardar apariencias.

Planear actividades sin compañía.

No es lo mismo salir solo que con alguien, es verdad. Pero eso a ellas las tiene sin cuidado, lo cual no significa que menosprecien la compañía, sino que también disfrutan de salir por su cuenta y no se frustran, enojan, ni dejan de salir el día que alguien no puede acompañarlas.

Resolver problemas con autonomía

Una cosa es pedir un consejo y otra es dejarle nuestros problemas a alguien para que los resuelva. Las mujeres que son maduras, o que se encuentran en ese proceso, entienden perfectamente la diferencia. Saben buscar ayuda en las personas que las conocen y quieren, para después de analizar la situación, finalmente toman una decisión propia.

Identificar virtudes y defectos

Alguien con madurez y, por ende, que se conoce a sí mismo, identifica casi sin titubear sus virtudes y lo más complicado, sus defectos.

Lo más importante es que puede hablar abiertamente de sus errores, pues los entiende como momentos completamente normales que le ocurren a todo el mundo, como una oportunidad más de conocerse, saben las cosas o hábitos que debe mejorar para crecer como persona.

Entender la diferencia entre libertad y libertinaje

Hay mujeres que hablan de su libertad cuando se hacen un tatuaje, salen de fiesta y se emborrachan; consumen drogas o llegan tarde a casa, aunque eso tiene que ver con autonomía, no precisamente con libertad.

Una mujer con madurez e inteligencia entiende ese complejo concepto desde el interior, y armonizar de esa manera con el exterior, pues prefiere significar ella misma los momentos que la hacen feliz.


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